¡Tiene todo el sentido del mundo! La percepción de la belleza es un proceso emocional -no racional- y no hay sentido que influya más en nuestras emociones (y en nuestro estado de ánimo) que el olfato. Desde esta perspectiva, es bien lógico que un buen aroma mejore la percepción que los demás (hombres incluidos) tienen de nosotras.
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A la luz de todos estos hallazgos, usar perfume no es una excentricidad: es una estrategia para acentuar nuestro encanto y sentirnos más seguras de nosotras mismas. Así que, ¡a perfumarnos!