Participar en protestas no es lo mejor para muchos jóvenes, y en este caso debió pensarlo dos veces antes de participar pues su madre al reconocerlo lo saca a empujones y le reclama.
Eso no es lo que esperaba de él. Madre no hay sino una.
Lo peor es que no solo termina dando la cara sino que al retirarse de la protesta entiende que la que tiene la última palabra es la madre.
¿Lo han sacado de algún lado?
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