Vale la pena recordar que Isabel Tabares, madre de la víctima, viajó al sur de la Florida hace más de catorce años para radicarse en Coral Springs, una ciudad ubicada a una hora de Miami. Allí se empleó en labores de limpieza, pero, según el medio TuBarco, allí logró montar su propia empresa de aseo.
Mientras tanto, su hija Daniela terminó la preparatoria e inició estudios de Criminalística en ese país. La joven de 21 años ingresó a un gimnasio donde hizo amistades que organizaban diferentes eventos para socializar. El 22 de noviembre de 2019 organizaron una salida a cine.
Pasaron las horas 2 de la mañana y Daniela nunca regresó a su casa. Isabel reportó la desaparición de su hija a las autoridades, quienes encontraron la encontraron más tarde con un disparo en la cabeza dentro de su camioneta. La llamada para reportar la emergencia la hizo la propia Yvonne Serrano, una mujer panameña que también acudía al mismo gimnasio de la víctima y quien dijo en su momento que había encontrado el cuerpo en la entrada de su vivienda.
La Policía encontró un arma de fuego en el piso del copiloto y se determinó que el crimen se cometió hacia las 2:15 de la madrugada. Serrano fue capturada ese mismo día por la Policía y aun se desconocen los motivos por los que la panameña le quitó la vida a la colombiana. Isabel Tabares, madre de la víctima, se refirió a la decisión de la corte: “Gracias a Dios se hizo justicia por mi hija. Lo que estábamos pidiendo, que ella no volviera a ver la luz del sol y se logró. Es una mujer insensible, sin corazón y sin respeto por la vida de nadie”.
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